Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios
Publicada en 1560 en Valladolid, la Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú es la primera gramática quechua impresa del mundo; una pieza fundacional de la lingüística andina. Concebida por fray Domingo de Santo Tomás como instrumento de predicación y de gobierno, la obra integra el método humanista de la gramática latina con la realidad de una lengua aglutinante, creando un “puente” descriptivo que permitió a misioneros y funcionarios aprender, enseñar y administrar en idioma indígena. En su Prólogo a Felipe II, el autor formula el argumento ideológico central del volumen: si existe un “arte” que ordena la lengua —si hay Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú—, entonces no hay barbarie. La lengua general del Perú es “polida y abundante”, apta para ser escrita con caracteres latinos y enseñada con los mismos criterios de claridad que regían para el latín.
La estructura del libro responde a la tradición del Arte renacentista: una orthographia inicial fija valores gráficos y, a continuación, el tratado avanza por las partes de la oración (nombre, pronombre, verbo, adverbio, posposiciones) adaptándolas al sistema quechua. Uno de sus aportes decisivos es mostrar que el quechua no declina como el latín o el castellano, sino que marca casos mediante postposiciones: el genitivo –pa (yayapa “del señor”), el dativo –pac (yayapac “para el señor”), el acusativo –ta (o –man con verbos de movimiento), el locativo –pi, el ablativo –manta (“desde, por”), y el comitativo –wan (“con”), todos ejemplificados con frases funcionales. A ello se suma la distinción, hoy clásica, entre “nosotros” inclusivo (ñuqanchik) y exclusivo (ñuqayku), con su impacto en las conjugaciones y en los posesivos (la serie –y para “mi” y las terminaciones de primera plural con variantes según se incluya o no al interlocutor). El autor registra además la ausencia de género gramatical, el plural animado en –kuna (grafiado por él como –cóna) y el tratamiento de la pluralidad inanimada mediante numerales o cuantificadores. Nada de esto se presenta como exotismo: se integra en un metalenguaje didáctico que permite aprender a hablar y a escribir.
La Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú es también un manual de alfabetización práctica. Los ejemplos —contratos, precios, medidas, arriendos, fórmulas de cortesía, usos parroquiales— orientan al lector hacia una competencia operativa: el clérigo puede confesar, catequizar y llevar libros sacramentales; el doctrinero puede entender topónimos, parentescos y cargos; el intérprete, negociar sin ambigüedad. Esta vocación de utilidad pública explica su circulación temprana y su influencia en catecismos, confesionarios y vocabularios de las décadas siguientes.
Domingo de Santo Tomás, dominico sevillano, llegó al Perú en la década de 1530 y ejerció como misionero, profesor y, finalmente, obispo de Charcas (La Plata/Sucre). Su formación teológica y su experiencia de campo convergen en un proyecto coherente: dotar al mundo hispánico de herramientas filológicas para reconocer —y no solo dominar— las lenguas andinas. En 1560, el mismo año de esta Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú, dio a la imprenta su Lexicón quechua–castellano, pareja indispensable del Arte: gramática para entender la forma, diccionario para asegurar el sentido. Juntos, ambos volúmenes consolidan una política lingüística colonial que, por un tiempo, aceptó la predicación, la escuela y parte de la administración en lengua general.
La relevancia de la Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú puede leerse en tres planos.
- Descriptivo: establece con precisión de pionero categorías que la lingüística moderna confirmará (aglutinación, posposiciones, sistema pronominal, neutralidad de género).
- Metodológico: adapta el molde latino sin forzar la lengua descrita; cuando el latín no basta, introduce terminología nueva o reubica la vieja para que funcione.
- Político-moral: el prólogo no es un mero cumplido cortesano, sino una apología de la capacidad civil de los pueblos andinos; si una lengua admite “arte”, admite escuela, libros y razón pública.
Leída hoy, la obra conserva legibilidad y vigor. Quien busque historia intelectual encontrará el momento en que el aparato humanista se ensancha para incluir a América; quien necesite herramientas de estudio hallará un sistema claro de reglas y ejemplos; quien edite o enseñe encontrará en este libro una fuente de primera línea para entender cómo se cruzaron gramática, evangelización y gobierno. Una edición cuidada —con actualización ortográfica moderada, índices de morfemas y glosario de realia— basta para que el lector contemporáneo siga la exposición sin perder el sabor del siglo XVI.
En suma, la Grammatica, o Arte de la lengua general de los Indios de los reynos del Perú no es solo el primer Arte del quechua: es la demostración de que describir con método una lengua crea condiciones de igualdad en el diálogo colonial. Por eso su vigencia excede la filología: muestra cómo nombrar con justicia aquello que, en 1560, todavía no tenía nombre en nuestras letras.
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