El amante liberal

1,00 

ISBN ebook: 9788499530727 Etiquetas: , ,

ISBN CM: 9788490072707
ISBN rústica: 9788496428270


Cervantes participó en varias expediciones militares, de regreso a España fue apresado por piratas berberiscos y durante cinco años sufrió un duro cautiverio en Argel. Arriesgando su vida en varios intentos de evasión hasta que fue rescatado por unos frailes trinitarios cuando era conducido a Constantinopla a los treinta y tres años.

—¡Oh lamentables ruinas de la desdichada Nicosia, apenas enjutas de la sangre de vuestros valerosos y mal afortunados defensores! Si como carecéis de sentido, le tuviérades ahora, en esta soledad donde estamos, pudiéramos lamentar juntas nuestras desgracias, y quizá el haber hallado compañía en ellas aliviara nuestro tormento. Esta esperanza os puede haber quedado, mal derribados torreones, que otra vez, aunque no para tan justa defensa como la en que os derribaron, os podéis ver levantados. Mas yo, desdichado, ¿qué bien podré esperar en la miserable estrecheza en que me hallo, aunque vuelva al estado en que estaba antes deste en que me veo? Tal es mi desdicha, que en la libertad fui sin ventura, y en el cautiverio ni la tengo ni la espero.
Estas razones decía un cautivo cristiano, mirando desde un recuesto las murallas derribadas de la ya perdida Nicosia; y así hablaba con ellas, y hacía comparación de sus miserias a las suyas, como si ellas fueran capaces de entenderle: propia condición de afligidos, que, llevados de sus imaginaciones, hacen y dicen cosas ajenas de toda razón y buen discurso.
En esto, salió de un pabellón o tienda, de cuatro que estaban en aquella campaña puestas, un turco, mancebo de muy buena disposición y gallardía, y, llegándose al cristiano, le dijo:
—Apostaría yo, Ricardo amigo, que te traen por estos lugares tus continuos pensamientos.
—Sí traen —respondió Ricardo (que éste era el nombre del cautivo)—; mas, ¿qué aprovecha, si en ninguna parte a do voy hallo tregua ni descanso en ellos, antes me los han acrecentado estas ruinas que desde aquí se descubren?
—Por las de Nicosia dirás —dijo el turco.
—Pues ¿por cuáles quieres que diga —repitió Ricardo—, si no hay otras que a los ojos por aquí se ofrezcan?

Miguel de Cervantes Saavedra