El Chacho

16.00 IVA incluido

  • Ediciones personalizables
  • Devoluciones sin coste durante 30 días
  • Reembolsos sin complicaciones
  • Envíos gratuitos para todos los pedidos

ISBN rústica ilustrada: 9788490070437
ISBN rústica tipográfica: 9788498165784

SKU: 9788498972009 Categoría: Etiquetas: , ,

Domigo Faustino Sarmiento comienza a escribir El Chacho mientras reside en Estados Unidos como representante del gobierno argentino, y lo hace con el propósito de incluirlo en el mismo volumen de la 3ª edición del Facundo que aparecerá en Nueva York durante el último tramo de su campaña presidencial.
Este es un texto provocativo y desafiante, y cabe preguntarse qué le llevó a Sarmiento publicar en 1868 la historia de Vicente Peñaloza, un general de la Nación asesinado cinco años antes, vencido, prisionero y desarmado, mientras el coronel Sarmiento combatía la montonera desde el gobierno de San Juan.
Ángel Vicente Peñaloza, más conocido como el Chacho Peñaloza se rindió al comandante Ricardo Vera en Loma Blanca, paraje aledaño al pueblo de Olta, entregándole su puñal, la última arma que le quedaba. Una hora más tarde llegó Irrazábal y de forma vengativa lo asesinó con su lanza, y a continuación hizo que sus soldados lo acribillaran a balazos.
Al Chacho le cortaron la cabeza y la clavaron en la punta de un poste en la plaza de Olta en presencia de su familia. Una de sus orejas presidió por mucho las reuniones de la clase «civilizada» de San Juan. A Victoria Romero, su esposa, la obligaron a barrer la plaza mayor de la ciudad de San Juan, atada con cadenas.
Al conocer la noticia, Sarmiento escribió al presidente Mitre:​

«No sé qué pensarén de la ejecución del Chacho, yo inspirado en los hombres pacíficos y honrados he aplaudido la medida precisamente por su forma, sin cortarle la cabeza al inveterado pícaro, las chusmas no se habrían aquietado en seis meses.»

¡En Chile y a pie!
En septiembre de 1842, cuando todavía no dan paso las nieves que se acumulan durante el invierno sobre la areta central de los Andes, un grupo de viajeros pretendía desde Chile atravesar aquellas blancas soledades, en que valles de nieve conducen a crestas colosales de granito que es preciso escalar a pie, apoyándose en un báculo, evitando hundirse en abismos que cavan ríos corriendo a muchas varas debajo; y con los pies forrados en pieles, a fin de preservarse del contacto de la nieve que, deteniendo la sangre, mata localmente los músculos haciendo fatales quemaduras.
Los Penitentes; columnas y agujas de nieve que forma el desigual deshielo, según que el aire o el Sol hieren con más intensidad, decoran la escena, y embarazan el paso cual escombros y trozos de columnas de ruinas de gigantescos palacios de mármol. Los declives que el débil calor del Sol no ataca, ofrecen planos más o menos inclinados, según la montaña que cubren, y descenso cómodo y lleno de novedad al viajero, que sentado se deja llevar por la gravitación, recorriendo a veces en segundos distancias de miles de varas. Este es quizá el único placer que permite aquella escena, en que lo blanco del paisaje solo es accidentado por algunos negros picos demasiado perpendiculares para que la nieve se sostenga en sus flancos, formando contraste con el cielo azul-oscuro de las grandes alturas.

Fragmento de la obra

Encarga una edición crítica a medida

Con Linkgua Ediciones puedes encargar ediciones críticas de nuestros libros clásicos que incluyan tus notas, índices y glosarios. Llena este formulario con tu propuesta. Te responderemos en menos de 24 horas.*

* No hacemos autoedición. Las ediciones críticas por encargo son solo de libros de nuestro catálogo.

Estos son los formatos y dimensiones de nuestros libros:

AltoAncho
Rústica tipográfica148 mm210 mm
Rústica ilustrada149 mm210 mm
Tapa dura152 mm228 mm