Johann Froschauer

La fórmula para ser inmortales

La tecnología moderna está abriendo puertas que jamás pensamos posibles. Una de las más fascinantes es la capacidad de capturar nuestra esencia en un avatar digital con datos de nuestra vida que seguiría interactuando eternamente con el mundo después de que hayamos fallecido. La pregunta es: ¿debemos cruzar esa puerta?

El alba de la eternidad aumentada

Hossein Rahnama, investigador de la Universidad de Ryerson y profesor visitante en el MIT Media Lab, está desarrollando una aplicación llamada Augmented Eternity. Su objetivo es reunir nuestros datos personales, incluidas interacciones en redes sociales y correos electrónicos, para crear avatares digitales que puedan interactuar con nuestros seres queridos, colegas o incluso desconocidos cuando ya no estemos.

Veinte mil personalidades a la vez

Capturar la esencia humana en una fórmula algorítmica es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Como afirma Rahnama, la inteligencia artificial aún carece del contexto necesario para emular nuestra forma única de interactuar con el mundo. Cada uno de nosotros es un caleidoscopio de personalidades que cambian dependiendo del contexto, el interlocutor y el estado emocional.

No solo para los muertos

Pero no hay que esperar a estar muertos para sacar provecho de este concepto. Un avatar digital también podría ser una herramienta profesional durante nuestra vida. Imaginemos cursos a distancia o la experiencia de establecer diálogos con cientos de personas simultáneamente.

Cuestiones éticas

A medida que estas posibilidades digitales mejoran, surgen preguntas éticas inquietantes. ¿Quién es el dueño de nuestra «esencia digital» después de que fallezcamos? ¿Deberíamos tratar nuestros datos digitales con el mismo respeto y cuidado que nuestros restos físicos? Esas preguntas reclaman a gritos regulaciones éticas.

Proyectos paralelos

Empresas como ETER9 y Replika están trabajando en la creación de avatares digitales que imitan nuestra personalidad. ETER9 tiene como objetivo ofrecer la «inmortalidad digital» al permitir que los avatares continúen interactuando en las redes sociales tras la muerte del usuario. Replika, por otro lado, busca crear un «gemelo digital» que aprende de nuestras conversaciones y comportamientos para ofrecer una representación más precisa de nosotros mismos. Estas empresas demuestran que el concepto de eternidad digital no es meramente una fantasía, sino un campo emergente con serias implicaciones.

Un avatar con los datos de nuestra vida

La idea de la eternidad digital es seductora y perturbadora en igual medida. A medida que avanzamos hacia un futuro en el que los avatares digitales podrían convertirse en una norma, es crucial detenernos a considerar las implicaciones éticas y emocionales de tal situación.

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