El México antiguo

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En Tenochtitlán, Bernardino de Sahagún se dedicó a aprender el náhuatl con tal ahínco que consiguió muy pronto familiarizarse con dicha lengua. Con el tiempo llegó a dominar perfectamente aquella lengua. Los conocimientos adquiridos fueron claves en la escritura de El México antiguo.
Según algún biógrafo suyo:

ningún otro hasta hoy se le ha igualado en alcanzar los secretos de ella y ninguno tanto se ha ocupado en escribir de ella.

Bernardino de Sahagún, inició su labor de evangelizador entre los nahuas de Xochimilco, Tlalmanalco, el valle de Puebla y Santiago Tlatelolco. En este último lugar se abrió en 1536 el que se conoció como Colegio Imperial de Santa Cruz de Tlatelolco. Los maestros fueron fray Andrés de Olmos, fray Juan de Gaona, el propio Bernardino de Sahagún y otros.
En el colegio se enseñaba a los jóvenes indígenas gramática española y latina, música, historia sagrada y universal, literatura clásica y filosofía. La presencia de algunos maestros indígenas permitió a los frailes y estudiantes adentrarse en la farmacología tradicional, la historia, el calendario, los antiguos códices y los textos que contenían la sabiduría moral de Mesoamérica y que nutrieron Historia general de las cosas de la Nueva España.
El México antiguo es una selección basada en la edición de Joaquín Ramírez Cabañas y Wigberto Jiménez Moreno para la Editorial Pedro Robredo. La versión definitiva es de José Luis Martínez quien incorporó traducciones del náhuatl al español realizadas por Angel María Garibay.
Asimismo, se han incluido pasajes de la versión española corregida en 1585 del Libro de la Conquista, que aparecen en la edición Robredo.