Don Quijote. Visión de Barcelona

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ISBN NFT: 9788411269902
ISBN rústica ilustrada: 9788490070550
ISBN tapa dura: 9788490071748

En la playa de la Barceloneta empieza y termina la estancia de don Quijote en Barcelona. En el último episodio de don Quijote en la ciudad se narra su derrota ante el Caballero de la Blanca Luna y el final de la vida de héroe, despojándose de su armadura y armas y regresando a la Mancha, en donde acontece su definitiva transformación: vuelve a ser Alonso Quijano, un anciano enfermo que fallece en su cama.

«Vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto».

La Barcelona que conoció Cervantes a principios del siglo XVII era todavía una ciudad amurallada, llena de infinitas callejuelas y misteriosos recovecos. Es muy probable que lo que cautivara a Cervantes fuera la combinación de una atmósfera todavía medieval con el bullicio propio de una ciudad portuaria.
Quizá por esta razón, antes de salir a pasear por primera vez, Cervantes le quita las armaduras y cambia a Rocinante por otro caballo. 
Don Quijote no tiene en sus andanzas por la ciudad armaduras, ni caballo. Ello le permite tomar contacto con la realidad de forma más cercana que en otros momentos de la novela.
También su estancia Barcelona permite a don Quijote visitar, por primera y última, vez una imprenta y conocer de cerca cómo se componen y elaboran esos libros que tuvieron tanta importancia a lo largo de su vida. 
No es casual que, en el número 14 de la calle del Call, el hidalgo conozca el prestigioso taller y librería de Sebastián Comellas. 

«Sucedió, pues, que yendo por una calle alzó los ojos don Quijote y vio escrito sobre una puerta, con letras muy grandes: «Aquí se imprimen libros», de lo que se contentó mucho, porque hasta entonces no había visto emprenta alguna y deseaba saber cómo fuese. Entró dentro, con todo su acompañamiento, y vio tirar en una parte, corregir en otra, componer en esta, enmendar en aquella, y, finalmente, toda aquella máquina que en las emprentas grandes se muestra.»

Al inicio de la visita, se muestra gratamente sorprendido por la calidad del trabajo, hasta que, para disgusto de su autor, descubre que se está corrigiendo el libro Segunda parte del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, polémica obra apócrifa firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda, seudónimo que escondía la verdadera identidad del autor, del que se dice que es natural de Tordesillas. Esta obra falsa disgustó tanto a Cervantes, que aceleró la edición de la segunda parte de su libro para dejar en evidencia el fraude.
El Quijote no llega a Barcelona por azar. Lo hace para desmentir un hecho histórico, y por reacción el personaje de ficción se convierte en un personaje real.
Termina la aventura catalana cuando don Quijote y Sancho vuelven derrotados a su lugar de la Mancha tras el duelo con Caballero de la Blanca Luna. Pero veemos a modo de «epílogo» a la aventura catalana el apego que don Quijote —y Cervantes— tenían a Barcelona. 
Cuando va a llegar a su aldea, en el antepenúltimo capítulo (LXXII), don Quijote recuerda, de manera inesperada:

«Me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades y en sitio y en belleza, única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto».

Como señaló Martín de Riquer, maestro de medievalistas, en sus Aproximaciones al Quijote: 

«El desencanto (mortal) del personaje no está, como tantas veces se ha repetido, en el contraste entre el idealismo del héroe y la prosaica y vulgar realidad, sino en lo que sucede en Barcelona: Todo el ardor caballeresco de don Quijote se desmorona y se aniquila cuando el hidalgo es situado frente a lo que exige valentía y heroísmo. Su locura era básicamente intelectual y libresca. En contacto con la realidad se derrumba, dejando a la criatura cervantina sin un asidero al que acogerse».

Barcelona es la metáfora, de la «realidad» profunda integrada en la novela.

«¡Aquí fue Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se oscurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levantarse!»

Don Quijote. Visión de Barcelona es una selección de capítulos del Quijote que comprende las principales referencias a la ciudad de Barcelona de dicha novela. La ciudad aparece en la novela de Miguel de Cervantes Saavedra como telón de fondo de situaciones extremas.
Hemos decidido incluir también en esta antología, el capítulo III de la primera parte porque define la personalidad de Sansón Carrasco, quien se convertirá en el caballero de la Blanca Luna. 
También nos pareció importante el capítulo LIX, donde Cervantes pone en boca de don Jerónimo el duelo premonitorio del fin de don Quijote como caballero:

«(…) y otras justas hay en Barcelona, donde el señor don Quijote podrá demostrar su valor…»

De los siete capítulos siguientes (LXLXVI, LXXII, también de la segunda parte), cinco son propiamente en la ciudad, uno en las afueras, y el último, rememora y define a Barcelona mientras don Quijote regresa a su aldea natal.

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