Constituciones que la madre Teresa de Jesús dio a las Carmelitas

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ISBN rústica tipográfica: 9788498168181

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Las Constituciones que la madre Teresa de Jesús dio a las Carmelitas Descalzas es un documento religioso y fundacional que establece las reglas y prácticas para la vida monástica dentro de la Orden de las Carmelitas Descalzas. Este texto refleja la profunda espiritualidad y visión organizativa de Santa Teresa de Ávila, una de las figuras más influyentes en la historia del cristianismo y el misticismo.
Aquí Santa Teresa establece una estructura diaria detallada para la vida de oración y devoción de las monjas. Se establecen horarios específicos para las distintas oraciones y actividades espirituales, como los Maitines, las Horas y la Misa. Este rigor en la planificación tiene como objetivo crear un ambiente de devoción y disciplina que permita a las monjas centrarse completamente en su vida espiritual.
Un aspecto notable es la atención a los detalles y a la vida práctica dentro del monasterio. Por ejemplo, se especifica que las monjas deben levantarse a las cinco de la mañana en verano y a las seis en invierno, dedicando una hora a la oración antes de continuar con las Horas y otros deberes. Estas instrucciones muestran una comprensión profunda de las necesidades humanas y la importancia de equilibrar la vida de oración con las realidades del mundo material.
Santa Teresa también establece que el tiempo de examen y oración debe llevarse a cabo de manera colectiva en el coro y que ninguna hermana debe salir sin permiso. Esta regla refuerza la idea de comunidad y solidaridad entre las monjas, creando un ambiente de apoyo mutuo y enfoque común en la vida espiritual.
Además, se hace hincapié en la humildad y la sencillez como valores clave. Se menciona que el canto no debe ser elaborado, sino en tono y con voces iguales. Esto refleja la filosofía de Santa Teresa sobre la importancia de la humildad en la vida religiosa, y su deseo de que las prácticas del monasterio se mantengan simples y sin ostentación.
Constituciones que la madre Teresa de Jesús dio a las Carmelitas Descalzas ofrecen una visión detallada y bien estructurada de la vida monástica, diseñada para fomentar la devoción, la disciplina y la comunidad. El texto muestra el genio organizativo de Santa Teresa y su profundo entendimiento de cómo estructurar una vida en torno a la búsqueda de la santidad. Es un documento esencial para entender no solo la Orden de las Carmelitas Descalzas, sino también el pensamiento y la espiritualidad de una de las figuras más significativas de la historia cristiana.

De la orden que se ha de tener en las cosas espirituales
Los Maitines se digan después de las nueve, y no antes, ni tan después que no puedan, cuando sean acabados, estar un cuarto de hora haciendo examen en qué han gastado aquel día. A este examen se tañerá; y a quien la madre priora mandare, lea un poco en romance del misterio en que se ha de pensar otro día. El tiempo en que esto se gastare, sea de manera que al punto de las once hagan señal con la campana y se recojan a dormir. Este tiempo de examinación y oración tengan todas juntas en el coro. Y ninguna hermana salga del coro sin licencia después de comenzados los oficios.
El verano se levanten a las cinco, y estén hasta las seis en oración. En el invierno se levanten a las seis, y estén hasta las siete en oración. Acabada la oración, se digan luego las Horas hasta Nona, salvo si no fuere día solemne, o santo que las hermanas tengan particular devoción, que dejarán Nona para cantar antes de misa. Los domingos y días de fiesta se cante misa, y Vísperas y Maitines. Los días primeros de Pascua (y) otros días de solemnidad podrán cantar Laudes, en especial el día del glorioso, San José.
Jamás sea el canto por punto, sino en tono, las voces iguales. Lo ordinario sea todo rezado y también la misa, que el Señor se servirá quede algún tiempo para ganar lo necesario.
Procure no faltar ninguna del coro por liviana causa. Acabadas las Horas, vayan a sus ofiicios. A las ocho en verano, y a las nueve en invierno, se diga misa. Las que comulgaren, se queden un poco en el coro.

Fragmento del texto

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