Constitución de Ecuador de 1998

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ISBN tapa dura: 9788411262408
ISBN rústica tipográfica: 9788499535449

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La Constitución de Ecuador de 1998 marcó un punto de inflexión significativo en la historia política y legal de la República del Ecuador. Adoptada durante el gobierno interino de Fabián Alarcón, tras el golpe de Estado contra Abdalá Bucaram, esta fue la decimonovena Carta Magna del país. Aprobada y expedida en Riobamba el 5 de junio de 1998, entró en vigencia el 10 de agosto del mismo año.
El contexto en el que se elaboró esta Constitución fue tumultuoso, marcado por la inestabilidad política que llevó al derrocamiento de Abdalá Bucaram. En este escenario de crisis, el papel de la Asamblea Nacional Constituyente adquirió gran relevancia. Originalmente convocada como Asamblea Nacional, decidió autodenominarse «Constituyente», siguiendo la lógica de su misión fundamental: redactar una nueva Carta Magna que pudiera ofrecer un marco legal y político más estable.
Osvaldo Hurtado Larrea, presidente de la Asamblea, enfatizó en sus discursos la importancia de las «disposiciones» de esta Constitución. Aunque no se detallan aquí las especificidades del contenido, la importancia de esta Constitución radica en que buscaba abordar y resolver las fisuras en la gobernabilidad y el orden legal que habían sido evidentes en gobiernos anteriores.
La Constitución de 1998 se mantuvo vigente hasta que fue reemplazada por la Constitución de 2008. Durante su periodo de vigencia, dejó un legado mixto. Por un lado, representó un intento serio de traer estabilidad y claridad a la gobernanza del Ecuador. Por otro, como con cualquier documento legal de este calibre, fue objeto de diversas interpretaciones y controversias.
Constitución de Ecuador de 1998 fue un documento crucial que buscaba estabilizar una nación en medio de una crisis política. Aunque finalmente fue reemplazada, su adopción y los debates que generó reflejan las complejidades y desafíos inherentes a la construcción de un orden constitucional en contextos de inestabilidad política.
«Sus disposiciones», según el testimonio de su presidente, Osvaldo Hurtado Larrea:

«en general aprobadas por consenso y muchas por unanimidad, fueron el resultado del diálogo que la Asamblea mantuvo con todos los sectores de la vida nacional y de los aportes de partidos y agrupaciones de independientes que la integraron, representando el amplio espectro ideológico y político del país».

Constitución de Ecuador de 1998
Inspirado en su historia milenaria, en el recuerdo de sus héroes y en el trabajo de hombres y mujeres que, con su sacrificio, forjaron la patria; fiel a los ideales de libertad, igualdad, justicia, progreso, solidaridad, equidad y paz que han guiado sus pasos desde los albores de la vida republicana, proclama su voluntad de consolidar la unidad de la nación ecuatoriana en el reconocimiento de la diversidad de sus regiones, pueblos, etnias y culturas, invoca la protección de Dios, y en ejercicio de su soberanía, establece en esta Constitución las normas fundamentales que amparan los derechos y libertades, organizan el Estado y las instituciones democráticas e impulsan el desarrollo económico y social.

TÍTULO I DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Art. 1. El Ecuador es un estado social de derecho, soberano, unitario, independiente, democrático, pluricultural y multiétnico. Su gobierno es republicano, presidencial, electivo, representativo, responsable, alternativo, participativo y de administración descentralizada.
La soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es la base de la autoridad, que ejerce a través de los órganos del poder público y de los medios democráticos previstos en esta Constitución.
El Estado respeta y estimula el desarrollo de todas las lenguas de los ecuatorianos. El castellano es el idioma oficial. El quichua, el shuar y los demás idiomas ancestrales son de uso oficial para los pueblos indígenas, en los términos que fija la ley.
La bandera, el escudo y el himno establecidos por la ley, son los símbolos de la patria.

Art. 2. El territorio ecuatoriano es inalienable e irreductible. Comprende el de la Real Audiencia de Quito con las modificaciones introducidas por los tratados válidos, las islas adyacentes, el Archipiélago de Galápagos, el mar territorial, el subsuelo y el espacio suprayacente respectivo.
La capital es Quito.

Art. 3. Son deberes primordiales del Estado:

Fortalecer la unidad nacional en la diversidad.
Asegurar la vigencia de los derechos humanos, las libertades fundamentales de mujeres y hombres, y la seguridad social.
Defender el patrimonio natural y cultural del país y proteger el medio ambiente.
Preservar el crecimiento sustentable de la economía, y el desarrollo equilibrado y equitativo en beneficio colectivo.
Erradicar la pobreza y promover el progreso económico, social y cultural de sus habitantes.
Garantizar la vigencia del sistema democrático y la administración pública libre de corrupción.

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