Antología de Jorge Mañach

1,00 

ISBN CM: 9788499538396
ISBN tapa dura: 9788411260572
ISBN rústica: 9788498168723


Jorge Mañach (1898-1961) fue uno de los más importantes intelectuales cubanos de la primera mitad del siglo XX y sus ensayos culturales alcanzaron notoriedad continental. La presente Antología contiene tres de sus más conocidos ensayos

Elegimos estos ensayos para nuestra Antología de Jorge Mañach porque se ocupan de aspectos esenciales de lo que el mismo consideraría el buen estado de un país. En el orden en que los hemos dispuestos habla de cultura, de su capacidad y de la capacidad de la ciudadanía para racionalizar sus dilemas más impostergables.


Tal vez haya sido motivo de extrañeza para algunos de ustedes el tema de esta conferencia. No parece un tema serio.
Esto de la seriedad, sin embargo, precisamente va a ocupar hoy un poco nuestra atención. El concepto de lo serio es en sí sobremanera difuso. Muchas cosas tenidas por serias se revelan, a un examen exigente, inmerecedoras de ese prestigio; son las cosas Pacheco. Y, al contrario, las hay que, tras un aspecto baladí e irrisorio, esconden esencial importancia, como esos hombres que andan por el mundo con alma de ánfora en cuerpo de cántaro.
A las ideas las acaece otro tanto. Ciertas épocas han exhibido una marcada tendencia a revestir de gravedad ideas más o menos fatuas. Por ejemplo, el siglo pasado, que por su exaltación romántica y su devoción casi supersticiosa a «los principios» infló numerosos conceptos, atribuyéndoles un contenido real y una trascendencia que los años posteriores se han encargado de negar. Esas ideas-globos gozaban hasta ahora de un envidiable prestigio de excelsitud. El realismo moderno les ha dado un pinchazo irónico, privándolas de lo que en criollo llamaríamos su «vivío». Esta misma época nuestra, arisca a toda gravedad, insiste en reivindicar la importancia de las cosas tenidas por deleznables, y se afana en descubrir el significado de lo insignificante. Los temas se han renovado con esta preeminencia concedida por nuestro tiempo al estado llano de las ideas. Nos urgen los más autorizados consejeros a que abandonemos las curiosidades olímpicas y observemos las cosas pequeñas y familiares, las humildes cosas que están en torno nuestro.

Fragmento de Indagación del choteo