«En todo el mundo no hay obra de ficción más sublime y fuerte que ésta. Representa hasta ahora su suprema y más alta expresión del pensamiento humano, la más amarga ironía que pueda formular el hombre, y si se acabase el mundo y alguien le preguntase a los mortales: ¨Veamos, ¿qué habéis sacado en limpio de vuestra vida y qué conclusión definitiva habéis deducido de ella,¨, podrían los hombres mostrar el Quijote y decir: ¨Esta es mi conclusión respecto a la vida…, ¿y podríais condenarme por ella?¨».

Fiódor Dostoievski, quizás el escritor más fascinado y deslumbrado por la grandeza de Don Quijote, realizó numerosas y significativas menciones en sus novelas, en sus cartas y sobre todo en Diario de un escritor (1873-1881).
Pero fue en la década de los sesenta cuando realmente se forjó su visión del Quijote y profundizó en su conocimiento, sobre todo cuando tuvo que enfrenarse a la composición de su novela, El idiota (1868), cuyo personaje principal, el príncipe Mishkin, se inspira, según confesión propia, en el personaje cervantino, con el que le unen muchos lazos.
La relación entre Don Quijote de Miguel de Cervantes y las obras de Fiódor Dostoievski es fascinante y diversa, aunque ambos pertenecen a diferentes épocas y contextos culturales sus obras comparten la más alta expresión del pensamiento humano bañado con la más amarga ironía.

Exploración de la psicología humana

Uno de los aspectos más destacados de las obras de Dostoievski es su profunda exploración de la psicología humana, algo que Cervantes anticipó de manera notable en Don Quijote. Dostoievski, en novelas como Crimen y Castigo o Los hermanos Karamázov y sobre todo El idiota, profundiza en la complejidad de la mente humana, explorando temas como la culpa, la redención y la moralidad. De manera similar, Cervantes, a través de la locura de Don Quijote y la sensatez de Sancho Panza, investiga la naturaleza de la realidad versus la percepción y cómo nuestras creencias y delirios configuran nuestra visión del mundo.

Desafío a las normas sociales y literarias

Tanto Cervantes como Dostoievski fueron maestros en desafiar las convenciones de su tiempo. Don Quijote es conocido por su crítica satírica a las novelas de caballerías, mientras que Dostoievski cuestiona las normas sociales y morales de la Rusia del siglo XIX. Ambos autores utilizan sus obras para cuestionar y desmontar las estructuras sociales y literarias establecidas.

El idealismo frente a la realidad

Este es un tema central en las obras de ambos autores. En Don Quijote, el protagonista es el epítome del idealismo, enfrentándose constantemente a la dura realidad de su entorno. En las novelas de Dostoievski, personajes como Raskólnikov en Crimen y Castigo o Iván Karamázov en Los hermanos Karamázov, también luchan con sus ideales frente a las crudas realidades de la vida. Con el príncipe Mishkin en El idiota, Dostoievski quiso componer un personaje que representase a un hombre sin tacha moral, un hombre bueno, al estilo de Don Quijote, frente al cual habita una sociedad egoísta, interesada, deshonesta y falsa. Al príncipe Mishkin todos lo tienen por idiota, como a nuestro caballero por loco.
Don Quijote y Mishkin son portadores de una conciencia utópica. La característica principal de tal conciencia es la construcción de la realidad de acuerdo con su ideal. Esta tensión entre lo ideal y lo real es un campo fértil para la exploración literaria y filosófica.

El uso de personajes complejos y contradictorios

Tanto en Don Quijote como en las obras de Dostoievski, encontramos personajes ricamente desarrollados, llenos de contradicciones y complejidades. Don Quijote es a la vez ridículo y noble y el príncipe Mishkin es una especie de don Quijote en versión rusa. Un personaje bondadoso y atractivo en su ingenuidad, que desea hacer el bien en el mundo. Esta complejidad de personajes permite a los autores explorar temas morales y éticos de gran profundidad.

Influencia literaria y legado

Don Quijote ha tenido una influencia indiscutible en la literatura mundial y es plausible que Dostoievski, como muchos otros escritores de su época y posteriores, haya sido marcado por la obra de Cervantes. La forma en que ambos autores abordan temas universales y su habilidad para profundizar en la condición humana han dejado un legado perdurable en la literatura.

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